Hay complejos que nos acompañan durante años y que, aunque formen parte de nuestro día a día, no dejamos de pensar en ellos.
A Vanessa le ocurría con sus párpados. El exceso de piel hacía que le resultara difícil maquillarse como quería y era algo que llevaba mucho tiempo condicionando la forma en la que se veía frente al espejo.
Después de su boda, Vanessa decidió que había llegado el momento de hacer algo por ella. Dejar de posponerlo y cumplir un deseo que llevaba años teniendo: poder maquillarse los párpados y sentirse cómoda con su mirada.
Así comenzó su experiencia con una blefaroplastia realizada por el Dr. Tiago Gomes en EGOS.
Una decisión que llevaba años posponiendo
Para Vanessa, dar el paso no fue una decisión repentina. Era algo que llevaba tiempo pensando.
El exceso de piel en los párpados no solo tenía una parte estética. En su día a día también se encontraba con pequeñas situaciones que le recordaban constantemente aquello que no le gustaba, como no poder maquillarse los ojos de la manera que quería.
Después de su boda decidió que quería dedicar tiempo a ella misma y dejar atrás ese complejo.
Volver a mirarse al espejo
Una de las partes más personales de la experiencia de Vanessa es ver cómo cambia su percepción a medida que avanza el proceso.
Lo que empezó como un complejo que llevaba años acompañándola acaba convirtiéndose en una decisión que tomó por ella misma.
Y quizá uno de los momentos más significativos sea precisamente ese: volver a mirarse al espejo y poder hacer algo tan sencillo como maquillarse los ojos sin que el exceso de piel se lo impida.
