Los filtros de belleza de redes sociales como Instagram o TikTok han cambiado la forma en la que muchas personas perciben su propia imagen. Narices más pequeñas, labios más voluminosos, pómulos marcados y una piel completamente lisa son algunos de los rasgos que estos filtros pueden modificar de forma automática.
El problema aparece cuando esa imagen digital deja de percibirse como un efecto y empieza a convertirse en un modelo de belleza que se quiere trasladar al rostro real, especialmente entre los pacientes más jóvenes.
Sobre esta cuestión ha hablado recientemente el doctor Santiago Elvira, cirujano plástico, especialista en cirugía reconstructiva y cofundador de Clínica EGOS, en una entrevista publicada por El Debate, en la que analiza cómo las redes sociales están influyendo en las expectativas de los pacientes que acuden a las consultas de cirugía plástica y medicina estética.
Los filtros de belleza están creando nuevos estándares estéticos
Los filtros digitales permiten modificar prácticamente cualquier rasgo del rostro en cuestión de segundos. Afinan la nariz, aumentan el volumen de los labios, resaltan los pómulos y eliminan las imperfecciones de la piel.
Para el doctor Santiago Elvira, el problema no reside únicamente en utilizar estos filtros, sino en que pueden contribuir a normalizar una imagen que no corresponde a la anatomía real de una persona.
El cirujano advierte de que este fenómeno está favoreciendo una percepción cada vez menos natural de la belleza y puede llevar a algunos pacientes a querer reproducir físicamente los rasgos que observan en sus fotografías editadas.
“Los filtros de belleza tienden a afinar mucho la nariz, aumentar los labios, marcar mucho los pómulos y eliminar completamente la textura natural de la piel”.
Según explica el especialista, este modelo puede acabar generando rostros excesivamente similares entre sí, alejados de las características que hacen que cada persona tenga una identidad facial propia.
La tendencia estética que debería imponerse: la naturalidad
Frente a los resultados exagerados que pueden popularizar las redes sociales, desde Clínica EGOS defendemos una visión basada en la proporción, la armonía y la naturalidad.
El objetivo de un tratamiento estético no debería ser convertir un rostro en otro, sino mejorar determinados aspectos respetando sus características propias.
Para el doctor Santiago Elvira, una parte esencial de la consulta consiste en explicar al paciente qué puede conseguirse de forma segura y dónde están los límites para mantener la armonía facial o corporal.
