La cara buena de los retoques

La cara buena de los retoques

Muchas personas definen a los resultados de diversos tratamientos estéticos como antinaturales. Las líneas de expresión o el rejuvenecimiento global son las principales demandas en las clínicas de medicina estética por mujeres y hombres a partir de los 30 años. Los expertos en esta especialidad detallan que la medicina estética no persigue transformaciones, quiere resultados elegantes, sutiles y, sobre todo, naturales.

No es cuestión de hacer transformaciones exageradas, se trata de hacer algo tan natural que apenas se note, de favorecer la zona con la que se está a disgusto sin que se evidencie de forma exagerada.

Para conseguir los resultados deseados en medicina estética hay que actuar con mesura, armonía y precisión.

1. Individualizar Vs. Tratar en serie

Los rostros son únicos por lo que hay que enfrentarse a cada uno de ellos de forma individualizada, con un diagnóstico pormenorizado. Individualizando es cuando “se comienza a aplicar el tratamiento que cada persona requiere en su rostro y se olvidan las ‘caras en serie’”.

2. Respetar y mantener Vs. Inventar y tranformar

No hay que querer llegar a toda prisa a la meta. No se trata de una carrera de fondo. Jamás hay que inventarse nuevos rasgos que el paciente nunca tuvo. Los tratamientos se deben hacer de forma individualizada con el objetivo de que podamos seguir mirándonos al espejo y que transmitan personalidad.

3. Difuminar Vs. Borrar

La eliminación de todo rastro que refleje en la cara el transcurso del tiempo es un error si se quiere conseguir un resultado natural, elegante y favorecedor.

Cuando las líneas de expresión son demasiado pronunciadas e indeseadas por el paciente el truco consiste en suavizarlas, miniminarlas y difuminarlas. De esta manera, se evita llegar al fatal resultado de una cara con efecto robótico o de una edad indeterminada.

4. Dosificar Vs. Pasarse

En el campo de la medicina estética es mejor quedarse corto que llegar al sobre-tratamiento. Retocar o añadir ciertos detalles siempre es más fácil que eliminarlos o corregirlos completamente.

Tras las intervenciones estéticas, en muchas ocasiones, hay que esperar meses hasta que se pasen los efectos de los retoques desmesurados para poder volver a someterse a otra operación.

5. Favorecer la expresividad Vs. Congelar la expresión

El bótox es uno de los tratamientos más empleados en las operaciones estéticas y sus resultados suelen asociarse a una “expresión congelada”.

El problema es que los retoques que suelen salir a la luz son aquellos que han pasado por una mala práctica o han sufrido un sobre-tratamiento.

Es necesaria marcar que el bótox bien empleado relaja y no inmoviliza la zona en la que se aplique, que es la creencia popular, “el bótox si se aplica bien consigue efectos estupendos y naturales en la cara”.

6. Reposicionar Vs. Voluminizar

La inyección de grandes dosis de ácido hialurónico nunca es buena idea. La técnica idónea consiste en reposicionar o colocar las facciones en el lugar originario que han sido desplazadas con el paso del tiempo.

7. Armonizar Vs. Destacar

La armonía desde la Grecia clásica se ha constituido como el pilar en el que radica la belleza. De hecho, los expertos en estética suelen acudir a fórmulas como la de Beautyphycación que emplea la escala del número Phi. De una forma más clara, pretende tratar de forma global el rostro.

8. Tratar en global Vs. Aislar rasgos

Siguiendo la línea del punto anterior, insistimos en la importancia de tratar cada uno de los signos o rasgos que se quieran tratar dentro de un conjunto para no pasar por alto soluciones alternativas más útiles.

Un ejemplo que usaremos es el de los surcos nasogénicos: “En lugar de rellenarlos directamente, es mejor crear una tracción de la región del pómulo hacia arriba para que se alisen”.

9. Poner límites Vs. A demanda / Todo vale

Es obligación de la profesión que el médico estético reconduzca las decisiones del paciente si lo cree oportuno. El especialista no puede decir sí a todo lo que le pida su paciente porque en ocasiones suelen tener problemáticas psicológicas que les hace percibir distorsiones de su propia imagen que no son reales.

10. Elegancia Vs. Tendencia

No hay que dejarse llevar por las tendencias estéticas que aparecen de forma puntual. Normalmente son eso, tendencias, que no favorecen a los rostros en concreto.

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