Cirugía de alargamiento de dedos

Los dedos en martillo son un tipo de deformidad de los huesos y las articulaciones provocada, generalmente, por un desequilibrio muscular, artritis reumatoide o el uso de un calzado inadecuado que no se ajusta bien al pie. 

Mediante la cirugía de alargamiento de dedos, se busca restaurar la alineación de los dedos del pie y devolverles su estética y función natural de apoyo. Es un procedimiento basado en un amplio conocimiento de la biomecánica del pie y la dilatada experiencia de los cirujanos, para ofrecer a cada paciente una solución óptima.

Una posición flexionada de manera excesiva de uno de los dedos del pie, lo que se conoce como dedos en garra o de varios dedos del pie (pie en garra), tiende a convertirse en un problema clínico y estético invalidante para los pacientes más jóvenes o para aquellas pacientes que utilizan zapatos abiertos. 

Gracias a los avances en la cirugía de pies, se han desarrollado diversas técnicas para corregir los dedos en martillo y otras deformaciones en los huesos y las articulaciones de los dedos del pie, como los dedos en garra. Sin embargo, las cirugías más tradicionales no siempre muestran los resultados esperados, siendo la complicación más frecuente el acortamiento excesivo de los dedos del pie.

Candidato ideal

La cirugía de alargamiento de dedos está indicada para los pacientes que presentan patologías de dedos en martillo o dedos en garra, especialmente cuando el dedo se torna demasiado rígido y la deformidad no se ha podido corregir. Otro indicativo es el paciente con dificultades para caminar y cuando el roce con el calzado produce callosidades en el dedo. 

Este procedimiento quirúrgico también es indicado para personas que presentan uno o varios dedos demasiado cortos, o para aquellas que se han sometido a intervenciones que les provocaron un excesivo acortamiento de uno o varios dedos del pie. 

Procedimiento de la cirugía de alargamiento de dedos

El procedimiento de la cirugía de alargamiento de dedos tiene por objetivo estirar el dedo del pie, para lo cual se realiza un injerto de hueso. El material necesario para el injerto se puede obtener del propio paciente o, en caso de ser necesario, se puede acudir a un banco de huesos.

El injerto de hueso es preparado en función de la forma y el tamaño requerido. Durante el procedimiento se injerta para que el dedo restaure su forma y longitud ideal. La opción de emplear injertos procedentes dle banco se ajusta a las necesidades de aquellos pacientes que no quieren realizarse una segunda incisión para obtener el material para el injerto. 

El hueso es preparado en un laboratorio especializado, donde pasa por un proceso de desmineralización e inmunización, que permiten eliminar todas las células. quede esta forma el hueso será totalmente seguro desde el punto de vista inmunológico y sin riesgo de rechazo. Sin embargo, en el plano biológico es probable que sea menos activo que el hueso proveniente del paciente.

Esto es porque el hueso del paciente está ya mineralizado, posee lecho vascular y colonias de células activas, lo que favorece una rápida cicatrización e integración del injerto al dedo. 

El tiempo de la intervención es de 40 minutos aproximadamente, y se utiliza anestesia local. Tras el procedimiento quirúrgico, el paciente debe permanecer en cama durante al menos dos horas. El tiempo de recuperación es de tan solo un día.

La cirugía de alargamiento de dedos ofrece el beneficio de alargarlos hasta el tamaño idóneo, así como restaurar su forma y función, lo que permite restituir la biomecánica del pie y darle un aspecto más estético y armonioso.

Preoperatorio de cirugía de alargamiento de dedos

El cirujano especialista revisará los datos y el historial clínico del paciente para hacer una valoración de los mismos. Además, realizará un detallado examen del pie apoyado mediante pruebas diagnósticas y estudios de imagenología (radiografías, tomografías, resonancias magnéticas, etc.), que le permitirán determinar la técnica más efectiva para ofrecer la mejor solución a cada patología. 

Posoperatorio de cirugía de alargamiento de dedos

Tras la cirugía de alargamiento de dedos, el paciente puede irse a casa el mismo día y caminar sin necesidad de muletas o de bastón. Deberá, eso sí, utilizar un zapato ortopédico o sandalias de suela rígida durante un período de cuatro a seis semanas para lograr una óptima recuperación. Al finalizar este período, se podrán utilizar zapatos normales.

Después de unos días de reposo, el paciente estará en capacidad de retomar sus actividades cotidianas, y al cabo de dos o tres semanas podrá conducir. Deberá esperar al menos cuatro semanas para regresar a sus actividades laborales. Cabe destacar que, quienes se someten a esta cirugía, deben esperar entre ocho y diez semanas para volver a utilizar zapatos de tacón.

Preguntas frecuentes

¿Qué diferencia hay entre un injerto autólogo (hueso del propio paciente) y un injerto de banco de huesos?

El injerto autólogo se realiza tomando el material óseo del propio paciente, que se extrae de una determinada zona y se coloca en el dedo que se desee alargar. En un injerto de banco, el material óseo proviene de un banco de huesos. Este material se trata previamente en un laboratorio especializado para garantizar su desmineralización e inmunización. La recuperación en este tipo de injertos tiende a ser más lenta.

¿Hay posibilidades de rechazo del material óseo que proviene de un banco de huesos?

No existen posibilidades de rechazo, ya que los huesos se tratan previamente en un laboratorio especializado. Sin embargo, existe el riesgo de que el hueso injertado no revitalice y no se consolide en la estructura ósea del dedo del paciente.

¿Qué limitaciones presenta la cirugía de alargamiento de dedos?

La limitación fundamental que presenta esta cirugía está relacionada con el motivo del acortamiento de los dedos del pie. Después de una evaluación realizada por el especialista, se determina si es viable la cirugía y cuál es la mejor técnica para lograr el alargamiento adecuado.

¿Qué factores favorecen la aparición de los dedos de martillo o dedos de garra?

Entre las principales causas de la aparición de estas patologías encontramos: factores hereditarios, desequilibrio muscular, traumatismos y enfermedades como la poliomielitis y la artritis. El uso de calzado inadecuado o en punta, así como la presencia de juanetes que obligan a los dedos contiguos a doblarse y a deformarse, son también factores causantes de estas patologías. 

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