Labioplastia, cirugía de los labios vaginales

Labioplastia, cirugía de los labios vaginales

La labioplastia es la reducción de los labios menores y tiene un propósito eminentemente estético. La hipertrofia de los labios menores puede ser congénita, pero lo más común es que se haya producido durante la pubertad y después se haya acentuado como consecuencia de los partos. En la menopausia, en cambio, los labios menores tienen tendencia a atrofiarse y a esconderse detrás de los labios mayores.

La vulva presenta partes visibles como el monte de venus y los labios mayores, dentro de los cuales están los labios menores o ninfas. Éstos se extienden desde el capuchón del clítoris, rodean el orificio de la uretra y la vagina y terminan a pocos centímetros del ano. A diferencia de los labios mayores, los labios menores no están cubiertos de vello y contienen muchos folículos sebáceos y terminaciones nerviosas. De tamaño variable, suelen medir una media de tres centímetros de largo.

Pese a que la hipertrofia de los labios menores suele ser producto de los partos, cada vez es más frecuente que la cirugía para reducirlos la soliciten chicas jóvenes que aún no han tenido hijos y a quienes el tamaño les molesta estética e incluso físicamente.

Una incisión en forma de “V”

El objetivo es reducir los labios menores retirando el exceso de piel y de mucosa. La operación dura aproximadamente 45 minutos y puede desarrollarse con anestesia local y en posición ginecológica. Ésta es la opción más extendida en Estados Unidos, aunque en otros países las pacientes prefieren anestesia total. En este caso la operación no requiere hospitalización.

La técnica inicial consiste en reducir los labios manteniendo su forma anatómica y su apariencia y coloración naturales, lo que no se puede lograr con la clásica amputación o corte de ellos. Además, amputarlos resultaría en una cicatriz que estaría en contacto directo con la ropa interior y que, por tanto, sería susceptible de infectarse o de sufrir un hematoma. Para evitar estos inconvenientes se realiza una resección central o superior en “V” o incluso dos resecciones en “V” en las extremidades (técnica V-V), lo que permite que la cicatriz esté en una zona menos expuesta y que las relaciones íntimas se reanuden lo antes posible.

El postoperatorio consiste generalmente en tomar analgésicos para calmar la sensación de quemazón, cuidados locales cotidianos que se hacen una vez que el cuerpo ha reabsorbido los puntos y una suspensión de las relaciones sexuales y del uso de tampones de cuatro a seis semanas.

Aunque la convalecencia no suele presentar problemas, tampoco está exenta de complicaciones pasajeras. Así, puede suceder que la sutura se suelte si hay traumatismos o que haya retraso en la cicatrización, infección local, hematomas, dolores durante la penetración o alteraciones de la sensibilidad.

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